Reciclando sillas

Estas sillas estaban bastante presentables hasta que se me agrandó la familia con Ian (un hermoso lebrel ruso que, como todo cachorro, no se quedaba quieto un segundo).
Ya me habían advertido que de chiquitos es muy característico de la raza que MUERDAN TODO, pero yo pensé: "no debe ser para tanto, a lo mejor exageran..."
Moraleja: ¡no exageraban!
Así me quedó el juego de sillas completo:


Este señor hoy tiene 21 meses y es el responsable

Cosí los faldones al asiento, y armé por otro lado la parte superior: uní la parte trasera y la delantera con otro rectángulo, que tenía de ancho el espesor del respaldo y de largo el perímetro externo del mismo.

Como no me gustaba como quedaba la vista trasera, le agregué al respaldo una porción más de tela para que al menos llegara hasta el faldón, y así quedó:
Ya me habían advertido que de chiquitos es muy característico de la raza que MUERDAN TODO, pero yo pensé: "no debe ser para tanto, a lo mejor exageran..."
Moraleja: ¡no exageraban!
Así me quedó el juego de sillas completo:
Este señor hoy tiene 21 meses y es el responsable
Viendo como había quedado todo, me fui a comprar tela de tapicería y comencé el reciclado.
Tomé los moldes del respaldo curvo y del asiento para conservar la forma.
Después hice un rectángulo que de ancho tenía el largo que yo pretendía de faldón, y de largo el contorno del asiento más 80 cm para darle vuelo en las cuatro esquinas haciendo dos tablones encontrados.
Cosí los faldones al asiento, y armé por otro lado la parte superior: uní la parte trasera y la delantera con otro rectángulo, que tenía de ancho el espesor del respaldo y de largo el perímetro externo del mismo.
Después lo cosí al asiento y cubrí la silla.
Como no me gustaba como quedaba la vista trasera, le agregué al respaldo una porción más de tela para que al menos llegara hasta el faldón, y así quedó:
No seré tapicera, pero igual sirvió!
Comentarios
Un beso!
Besos, Mamen.