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domingo, 5 de abril de 2009

Reciclando sillas


Estas sillas estaban bastante presentables hasta que se me agrandó la familia con Ian (un hermoso lebrel ruso que, como todo cachorro, no se quedaba quieto un segundo).

Ya me habían advertido que de chiquitos es muy característico de la raza que MUERDAN TODO, pero yo pensé: "no debe ser para tanto, a lo mejor exageran..."

Moraleja: ¡no exageraban!

Así me quedó el juego de sillas completo:











Este señor hoy tiene 21 meses y es el responsable






Viendo como había quedado todo, me fui a comprar tela de tapicería y comencé el reciclado.




Tomé los moldes del respaldo curvo y del asiento para conservar la forma.


Después hice un rectángulo que de ancho tenía el largo que yo pretendía de faldón, y de largo el contorno del asiento más 80 cm para darle vuelo en las cuatro esquinas haciendo dos tablones encontrados.





Cosí los faldones al asiento, y armé por otro lado la parte superior: uní la parte trasera y la delantera con otro rectángulo, que tenía de ancho el espesor del respaldo y de largo el perímetro externo del mismo.


Después lo cosí al asiento y cubrí la silla.




Como no me gustaba como quedaba la vista trasera, le agregué al respaldo una porción más de tela para que al menos llegara hasta el faldón, y así quedó:







No seré tapicera, pero igual sirvió!






4 comentarios:

Sandra... dijo...

Te felicito!! Lograste un cambio excepcional en esas sillas, ahora están muy lindas♥
Un beso!

vicky dijo...

Tienes que darle las gracias a tu perrito que es una moneria ya que el cambio es asombroso,manos de hada miniña.Con cariñoVicky

Bar dijo...

Gracias muchachas por sus lindos comentarios!!besos y abrazotes!!

Carpacar dijo...

Dicen que no hay mal que por bien no venga y creo que ese angelito te ha hecho un favor, así que no le regañes mucho... jajaja, las sillan han mejorado mucho.
Besos, Mamen.